VÍDEO DE LA MEJOR SEMANA SANTA VIVIENTE DEL MUNDO

ESCENA DE LA CRUCIFIXIÓN "CUEVEÑA"

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SANTA MUJERES Y AMIGOS DE JESÚS

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RECUPERACIÓN OFICIOS PERDIDOS

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CALENDARIO "CUEVEÑO"

sábado, 13 de febrero de 2010

EL TALENTO Y LA IMAGINACIÓN DE UN PUEBLO

“Al éxito de la representación, no cabe ninguna duda, contribuye de forma decisiva la maestría del director, la colaboración de sus gentes, la gran interpretación y carga dramática que saben poner de manifiesto las mujeres que más protagonismo tienen, sin olvidar el montaje musical, perfectamente adaptado al guión” (José Utrera. Ideal Granada).


Fue en el estío de mil novecientos sesenta. Hace ya casi cincuenta años, nada más y nada menos. Recuerdo con gran cariño aquel lejano día, escondido en el fondo de mi memoria con una huella imborrable y ahora, por lo tanto, lo recupero fácilmente casi todo, con toda nitidez y frescura.
Tenía, yo, entonces…once infantiles y deliciosos años, cuando mis retinas se impregnaron de bellas e indelebles imágenes cueveñas. Aquellos crepúsculos -bordados de estrellas e impregnados de preciosos colores- dibujados mágicamente en el horizonte lejano del firmamento; el insultante e insoportable canto de la chicharras día y noche, escondidas por doquier; el cansino, monótono e interminable ir y venir de la barcina con un sol de justicia, tórrido y asfixiante; las ligas con vino peleón, garbanzos torraos y bacalao, en la puerta de Blánquez; la Cañá de San Isidro plena de mieses y de trillas; el molestísimo e insoportable polvo de las parvas que se colaba en los hogares y el cuerpo, por todos sitios; aquellas gentes güenas que nos sembraron sus vidas de futuro, -hoy abuelos y padres nuestros- muchísimos ya desaparecidos.
AMBIENTACIÓN


O aquel Viernes Santo, con la antigua iglesia repleta de mujeres y ancianos, cuando el sol comenzaba a declinar por el horizonte. Eran los minutos anteriores al anochecer y el crepúsculo de los últimos días de invierno conseguía tornar el cielo de un precioso color anaranjado, anunciando, quizás, la tristeza o nostalgia del momento.
La gente caminaba callada y presurosa hacia un destino fijo: la iglesia de nuestro pueblo. Se respiraba por doquier un silencio de oración.
A los pocos minutos, a lo lejos, se oía tímida y rítmicamente un sonido de tambores y trompetas anunciando el paso del Santo Sepulcro. Era Viernes Santo en este pueblo granadino escondido en el alma de sus lomas y cañadas que lo envuelven y protegen.
HACIENDO GURULLOS


Por primera vez oía y contemplaba un grupo de muchachos ordenados perfectamente en hileras, acompañando con su música al Santo Entierro. Era impresionante el momento.
Algún vecino intentaba, torpemente, llevar el paso que marcaba el sonido de los tambores sin conseguirlo, mientras veía a otros vecinos, emocionados, con los ojos húmedos. En mi memoria he buscado y sólo encuentro dos Semanas Santas como ésta.
Así fueron pasando los años -uno a uno- con monotonía, sin pena ni gloria, con el ¡ay! de siempre, con el hueco vacío de aquellos que nos dejaron para siempre, aunque su recuerdo permanezca, entre nosotros, cada día.

AMBIENTE CALLEJERO


Años después las cosas no mejoraron, creo yo, sino todo lo contrario, aunque Eloy Montellano armándose de valor, le calentó la cabeza al alcalde de entonces, e hizo realidad un sueño: ¡La Banda de Tambores y Trompetas! “Augusto y yo, conseguimos, en Granada, todos los instrumentos. Fuimos con Serapio en el taxi a por ellos” me dijo en cierta ocasión.
¿Pero cuánto duró todo aquello? En un principio parecía que la Semana Santa se había recuperado, pero la realidad era otra: cada día había menos gente y ganas. La verdad es que aquellas generaciones de jóvenes estaban más por otra labor, pues entre los cambios políticos que estaban aconteciendo en nuestro país y el poco interés de las nuevas generaciones de cueveños, la Semana Santa tenía más de pasado y nostalgia que de futuro.
Fue entonces cuando un grupo de cueveños dispuestos a dejarse la piel, deciden recuperar -con todo cariño y respeto- el interés perdido de nuestra Semana Santa.
Agrupados y reunido en la Cofradía Nuestra Señora de los Dolores deciden rescatar del olvido casi todo lo inimaginable, todo aquello que quedó sepultado en las tumbas de nuestros antepasados hace ya mucho tiempo. Así surgió la chispa y la magia de nuestra Semana Santa Viviente actual.

GRUPO DE FIGURANTES


Después de cinco años, aproximadamente, de aquella “siembra” aparecen los primeros brotes… Antonio el Pocho se viste de senador y poco después de judío honrado haciendo adobe, Carlos García o Jose –el que es bombero, en Baza- de Jesús de Nazaret; Néstor Arredondo y Esteban de Centuriones, Jesús y Antonio, de ladrones; Paco Alcaría de Caifás, Mari Carmen Ruiz de Verónica, María Dolores de María, Mª José, Lourdes, Rosa, y Carmen de Santas Mujeres; Serafín, Manolo, Ramón y Pepe de senadores; Hilario de Cirineo; Piedad de Lavandera, Ascensión de hilandera; Antonio con la trilla; Antonio Montellano en sonido... y así estaría nombrando a más de seiscientos cueveños.
Y este es el milagro, niños, jóvenes, adultos, abuelos, familias enteras que jamás podían haber imaginado hacer teatro, se fundieron en una sola ilusión, en un solo impulso, increíblemente. Todo lo demás vino por añadidura; eso sí, con trabajo, con muchísimo trabajo y por qué no, también se alió la suerte, un poco, de nuestro lado.

HEBREAS JUNTO AL MERCADO


Somos, actualmente, la admiración no sólo de nuestro entorno sino también de los lugares más inimaginables del Estado y algunos rincones de Europa, y no sólo por el “Premi Internacional Mundo Teatre” que nos fue entregado en Barcelona por el Sr. Leonardo Tromp, Presidente Mundial de la Asociación Internacional de Teatro Amateur (AITA) con el soporte de la Generalitat de Catalunya y el de la Confederación Española de Teatro Amateur (CETA).
También nuestra Semana Santa Viviente ha sido declarada “Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía” y algún que otro premio y reconocimientos más.
No podemos quejarnos, porque ha sido y es nuestra obra, nuestro trabajo, nuestro sueño y la riqueza cultural más importante que jamás soñó tener nuestro pueblo en sus manos, gracias a la colaboración de TODOS.

Por esto, ahora más que nunca, no vamos a olvidarnos de todos nuestros antepasados -padres, abuelos, bisabuelos- porque supieron sembrar, en su día, su futuro -hoy nuestro presente- de talento, imaginación y grandeza, cosa que no podemos ni debemos olvidar ninguno de ellos, a pesar de aquellas épocas llenas todas de guerras, postguerras, miserias y hambrunas. Hoy, si estuviesen entre nosotros, seguramente se sentirían orgullosos de todo nuestro trabajo.
Va por ellos nuestro recuerdo más querido y sincero. Por eso, en nuestra Semana Santa Viviente comenzamos, hace años, a recuperar, en su ambientación, los oficios ya perdidos -las lavanderas, las hilanderas, la trilla, la construcción de adobe, el esparto, etc.- y que en su época fueron la forma de vida de todos ellos.
HACIENDO ADOBE

GRUPO DE FIGURANTES HEBREAS

LAS HILANDERAS Y COSTURERAS

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