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domingo, 2 de mayo de 2010

EL DISCÍPULO

"Barrachina bordea el ridículo en su presunta provocación sobre Cristo"

"Es difícil comentar algo de este esperpento... Emilio Ruiz Barrachina da rienda suelta a una grotesca y estrambótica fantasía y ofrece una colección de escenas inventadas de la vida de Jesús con el objetivo de convencer al respetable de que no era Dios y de que todo lo que recogen los Evangelios es mentira."
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"La originalidad de Barrachina no tiene límites a la hora de recrear el personaje a su capricho -botón de muestra son su perpetua ira, su obsesión política contra Roma, su pusilanimidad ante el Bautista, su enamoramiento de María Magdalena-, de modo que sería muy cansino enumerar los omnipresentes despropósitos que cuenta de “ese” Jesús. Si la cosa tuviera entidad, la película resultaría blasfema para los creyentes, pero es todo tan demencial que no pasa del ridículo.
Porque, claro está, técnicamente la película da pena. Los diálogos, la dirección de actores -más antinaturales, imposible-, la planificación, la fotografía, el sonido, el paupérrimo diseño de producción, etc., conforman la obra de un completo aficionado.


¡Vaya debut...!


La vida de Cristo ha dado lugar a hermosas películas en la historia del cine, sobre todo Rey de reyes (1927) de Cecil B. De Mille, La historia más grande jamás contada (1965) de George Stevens, Jesús de Nazaret (1974) de Franco Zeffirellli o la impresionante La Pasión de Cristo (2004) de Mel Gibson. Tambien acercamientos heterodoxos, discutibles pero interesantes, realizados por Pier Paolo Pasolini (El Evangelio según San Mateo) o Martin Scorsese (La última tentación de Cristo).
Emilio Ruiz Barrachina invoca el modelo de Pasolini en El discípulo, su primera película de ficción. Pero no se limita a contar su historia, sino que pretende –de forma absurda- proclamar que ha investigado en no se sabe bien qué fuentes para pintar un Jesús disparatado, ajeno por supuesto a los Evangelios, pero también a los estudios serios sobre su figura. Resulta pintoresco que los créditos señalen que han contado con un asesor científico (¿?). Con toda seguridad es la película más falsa históricamente –aparte de su escasa calidad artistica- de cuantas se han realizado sobre la vida y la época de Cristo.
Barrachina era hasta ahora escritor y documentalista (de 2006 es su trabajo sobre García Lorca). Su debut cinematográfico tan sólo puede calificarse de desafortunado.
El argumento de El discípulo es curioso: de niño, Jesús asiste a la muerte de su padre, José, en un enfrentamiento con las tropas romanas. Años más tarde se convierte en el discípulo predilecto de Juan el Bautista, líder de un grupo de macabeos que anuncia la llegada inminente del Reino de los Cielos, cuya primera consecuencia será la expulsión de los invasores romanos. Cuando Juan el Bautista es decapitado, Jesús se pone al frente del grupo y organiza el asalto al templo de Jerusalén.
No hay rastro de divinidad, ni de carisma, sino tan sólo pasiones humanas: poder, venganza, dudas, el amor de María Magdalena, miedo... Todo ello tratado de forma plana, con una mediocre puesta en escena y una pésima interpretación de casi todos los actores (Joel West, Ruth Gabriel, Marisa Berenson). Tan sólo se salva el siempre excelente Juanjo Puigcorbé en el papel de Pilatos, capaz de superar cualquier embolado, como este lenguaraz, sectario y a última hora aburrido El discípulo.
Como ha señalado Juan Orellana, los autores de El discípulo no se acercan a la historia con una visión artística, sino con prejuicios evidentes: su objetivo es "negar la divinidad de Cristo, su concepción virginal, su Resurrección, su celibato y su relación personal con Dios. Lo que queda es un exaltado, visionario y violento, que no sabe lo que quiere, y que carece del más mínimo atractivo humano".
Se puede hacer una película heterodoxa o crítica, pero con un mínimo de rigor y profundidad. El discípulo es a menudo grotesca, y tanto multitud de secuencias (las bodas de Caná, o Juan recriminando a Lucas... ¡porque se está inventando la historia en los Evangelios!) como la banda sonora (que en estilo flamenco entona canciones hablando de los amores de María Magdalena) bordean el ridículo.
Sería interesante conocer la visión de Barrachina en futuras películas sobre otras figuras religiosas como Mahoma o Buda. En cualquier caso, El discípulo es una película tan prescindible que ni siquiera el agresivo laicismo radical de algunos va a conseguir que remonte el vuelo."


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FOTOGRAFÍAS: Víctor A. Martínez de la Torre

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